Experiencias Personales Real Life

”A todo el mundo no le pasa igual pero en esto fui muy afortunado”

El tratamiento hormonal es una de las partes más importantes y esperadas por todos nosotros. Hoy les compartimos la experiencia de un compañero con su primer contacto con la testosterona. Esperamos disfruten de la lectura.

Cuando por fin el endocrino me dijo que podía empezar con el testogel recuerdo que estaba emocionado. Quería ir a comprarlo enseguida aunque sabía que los resultados no iban a ser inmediatos. Aunque no me guste nada recordarlo sé que en aquel momento faltaban tan sólo un par de días para que me viniera la regla.
En la farmacia del barrio no lo tenían y hubo que mandarlo a pedir. Ya cuando lo tuve y me lo puse noche tras noche después de ducharme en la zona abdominal y hombros el primer cambio se manifestó enseguida.

La regla no me vino.

A todo el mundo no le pasa igual pero en esto fui muy afortunado. Pasaron más días y no noté ningún otro cambio la verdad. Estaba desilusionado pero fui dándome cuenta de que uno no es consciente de todos los cambios por que nos vemos todos los días.

Empecé a notar que el pelo, bueno pelo, “pelusilla” de los brazos y el estómago se oscurecía. Supongo que el de las piernas también pero yo ya lo tenía negro por que me había afeitado hacía años.
Dicen que sueles enfadarte más. No sé si me pasó o no, siempre he sido un mala leche por naturaleza, pero lo que si noté con respecto al humor fue que me daban sofocos que me hacían perder la paciencia con facilidad.

Me cogí alguna paranoia con la voz, yo no notaba ningún cambio en ella y mi familia no era de gran ayuda, si notaron algún cambio en general, no dijeron nada.

Finalmente el psicólogo me abrió los ojos y me demostró que sí se había agravado. Al final dejé de preocuparme por los cambios y ponerme el gel se convirtió en un hábito. El último cambio que noté fue mi nueva y desesperada atracción por las mujeres. La verdad es que estaba salidísimo, pero como todo, te acostumbras

Ya luego, por fin, me dijeron que me empezaría a pinchar Reandron cada 3 meses. Gracias a Dios con todas las analíticas que te mandan a hacer le perdí el miedo a las agujas.

Aún así, la primera vez que te ves allí, sentado esperando que el enfermero/a de turno prepare la inyección, el ruidito que hace el líquido acojona.

Con el pinchazo noté cambios más significativos. Empecé a escupir mocos y mi madre me llamaba guarro, pero me daba igual, yo me sentía genial. La voz se me agravó aún más, me salió pelo en el pecho y una raya de pelo en el estómago. Con la ilusión empecé a afeitarme la cara y se me ha ido llenando de pelos que por desgracia aún no puedo llamar barba.

Ahora sudo más y huele peor, pero nada que no arregle una buena ducha.

Respecto al pecho, nunca he tenido mucho así que no he notado cambios, si acaso que está más blandito.

En general estoy contento con el resultado.

Si quieres hacernos llegar tu experiencia personal como chico transexual, como familiar o como pareja de un chico trans, no dudes en enviarnos un email a contacto@transboys.es contándonos tu punto de vista. ¡Nosotros te leemos!

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