Experiencias Personales Real Life

”Como el proceso era lento me dio tiempo para comprender la necesidad que él tenía”

La experiencia que hoy nos llega, es la de uno de nuestros padres. Agradecemos enormemente todas las experiencias que nos están llegando, las iremos publicando poco a poco, y ya sabes… ¡¡Anímate!!

Nace biológicamente una hija sana, que se va desarrollando sin que yo me percate de nada que llame la atención, según va creciendo logré ver que su conducta se ha tornado agresiva y su estilo es algo diferente pero no pude pensar en otra cosa más que fuera algo normal, no pude imaginar ni observar que se estaba produciendo un cambio en ella.

Como es lógico mis prioridades eran su salud, su desarrollo y que creciera como lo que yo veía, una niña normal. Al no tener conocimiento sobre la transexualidad no pude asociar que los cambios que se producían en ella eran a raíz de esto. Tampoco pude imaginar que tuviera un caso tan cercano y no pude percatarme de ello. Su madre que tenía más contacto con ella al día a día logra percatarse de que algo no estaba bien dado, las conversaciones con ella lograron darle más pistas sobre lo que le estaba pasando y así tomó la decisión de llevarla a un psicólogo especializado en transexualidad, a partir de ese momento me cuenta lo que podría estar pasándole a mi hija.

 

Mi reacción no pudo ser otra que, de sorpresa y desconcierto, no entendía nada de lo que estaba pasando y eso, el no saber, te invita a preocuparte más por el tema, a querer poco a poco saber más sobre lo que le está sucediendo y en que le podía afectar, los pros y contras de la situación. Todo es nuevo y desconocido y vives con ello, con el paso de los días y las vueltas que le daba a mi cabeza, comencé a observar con más ímpetu su conducta. Entonces llega el día de la primera consulta con el psicólogo, estaba nervioso por no saber qué era lo que me dirían, lo que me explicarían sobre todo lo que estábamos viviendo, para mi sorpresa cuando salí de la consulta tengo aún más dudas, ya no era por no entender y desconocer lo que pasaba sino por pensar en todo lo que conllevaba esta situación.

A decir verdad, me costó un poco asimilar que iban haber una serie de cambios, pero como el proceso era lento me dio tiempo para comprender la necesidad que él tenía. Después de las consultas comenzaron las reuniones en un centro, donde me dieron la oportunidad de conocer a más chicos como él, pude ver a algunos con un proceso más avanzado y los cambios que habían sufrido eran suficientes como para dejarme con la boca abierta, pero lo más importante era la cara de felicidad con la que él salía ese sitio,eso era lo más importante.

Me decían que tenía que apoyarle, aunque a decir verdad me daba mucho miedo ya que no sabía con certeza como sobrellevarlo, pero al ver que tenía la necesidad de esconder su cuerpo me daba aún más motivos para apoyarle. Una vez que entendí la importancia que tiene sus cambios, las preocupaciones son otras y no podía evitar pensar en cómo afectaría todo esto a su salud, en si la sociedad le aceptaría, como sería su integración laboral, su vida sexual…al final me preocupaban todos y cada uno de los ámbitos de la vida, pero no me quedaba de otra que ir paso a paso y evitar adelantarme a los acontecimientos.

Cuando empezó con sus primeras hormonas el cambio se produce lentamente tanto que casi no te das cuenta, además de que ya lo normalizas en el día a día. Después de un tiempo llegan las primeras noticias de sus operaciones, como no, los nervios a flor de piel, yo no había sufrido ninguna cirugía anteriormente y eso provocaba que volvieran las vueltas de cabeza, de cómo serían las operaciones, como saldría él de ellas y así llegó la primera consulta con el cirujano, este nos explicó todo lo que sería la operación y la recuperación, se podría decir que salí convencido sobre todo por las ganas de mi hijo de seguir adelante con la intervención, he de admitir que yo temía más por la operación que él, pero no podía demostrárselo ya que al final sería el quien entraría al quirófano y no yo.

Y llega el día de la operación, era más de lo mismo nervios y más nervios,pero después de ver con mis propios ojos que todo había salido bien y que él era realmente feliz me daba aquella paz interior que tanto necesitaba. De esta manera me di cuenta que habíamos avanzado otro pasito más de este camino. Después de aquello, empecé a sentirme mal e impotente ya que en algunos sitios tenía que cambiar su identidad ya que le trataban de malas formas. Ver como tu hijo se sentía en esos momentos realmente me hundía.

Mientras pasan las operaciones y percances el continuaba con las hormonas y observaba cambios en él, su pelo, su voz y muchas cosas más, que al final me costaba verlas ya que para mí era algo totalmente natural. También ves que las cosas salen bien y no existen contradicciones, eso me fue dando tranquilidad. Llegué a un punto en el que pensaba que “el hijo que no me dio la madre naturaleza me lo está dando la ciencia”.

Con el paso de los días, los cambios cada vez son más visibles, muchas personas de su entorno aceptan su realidad sin ningún problema y todo va hacía delante de la mejor manera y con mucha más facilidad. Siendo sincero, cuando cambió su nombre me costó un poco acostumbrarme, pero a día de hoy ya es tan normal para mí que casi no recuerdo otro nombre.

No fue un proceso fácil, pero con el tiempo puedo decir que, ver como todo ha ido bien y verle bien y feliz me recompensa todo, me hace sentirme realmente bien y contento, al final es tan natural como si hubiera sido él desde que nació.

Si quieres hacernos llegar tu experiencia personal como chico transexual, como familiar o como pareja de un chico trans, no dudes en enviarnos un email a contacto@transboys.es contándonos tu punto de vista. ¡Nosotros te leemos!

 

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