Experiencias Personales Real Life

Mi Experiencia, la mejor experiencia de mi vida.

Qué tal compañer@s? La experiencia que les traemos hoy es de la pareja de un compañero trans. Esperemos disfruten de esta bonita experiencia y se animen a compartir la de ustedes con nosotros. Sin más os dejamos con ella;

Sí, digo que es la mejor experiencia de mi vida, porque no hay más palabras para poder definirla. Es más, diría que no podría definirla ni explicárosla de ninguna manera, tan sólo os invitaría a arriesgaros. No obstante, tengo que remarcar exactamente eso, que ha sido lo mejor que me ha podido pasar, a la vez que ha sido algo que nunca pensé que me pasara. Os contaré el por qué.

Creo que es conveniente comentar cómo sucedió todo. Yo tenía 15 años. No era ni la más popular, pero tampoco la que pasaba por desapercibido en el Instituto. Me gustaba mucho llamar la atención y por eso mismo era bastante normal que la gente supiera quien era. Además, como me definen muchos amigos, era una chica bastante loca. Y un día cualquiera empecé a fijarme en un chico, un chico cualquiera a mi parecer y que sí que pasaba desapercibido. Tal fue mi fijación hasta el punto de tramarlo todo a pie y puntilla para invitarlo a mi casa y hacerlo venir. Sin saber nada de él, o muy poco más bien. Y, ¿cuál fue mi sorpresa? Dosis de realidad, sin bebérmelo ni comérmelo estaba en mi cama con un chico que me acababa de soltar que era transexual. Y ya está, ese es el comienzo de una historia que marcó el resto de mi vida.

En primer lugar, tengo que confesar que he aprendido a amar, a querer a alguien dando igual todo lo que venga y lo difícil que fuera comprender la situación. Aprendí a decir que sí con los ojos cerrados, confiando en lo que mi corazón me dijese. Aprendí el significado de compañera y amiga en el mismo momento que decidí compartir mi vida con una persona transexual. Se que suena algo exagerado, pero es así. Antes me preocupaba el físico, el qué dirán de mis amigas, el de mi familia, las críticas de los compañeros del instituto, etc. Aprendí a combatir contra los comentarios de la gente (porque sí, la gente puede llegar a ser muy mala). Aprendí muchas cosas, pero sobre todo aprendí de él. Porque gracias a él dejé de mirar por una pequeña cerradura y abrí la puerta, viendo el millón de posibilidades que hay y todo lo que ignoramos nosotros, los que decimos ser ‘normales’. Gracias a él pude ponerme realmente en la piel de los demás y saber que la humanidad lo mejor que sabe hacer es hacer daño a los que están fuera de su estándar de normalidad, cuando, desde mi punto de vista, los anormales son ellos.

En segundo lugar, puedo confesar que ha sido maravilloso. ¿Por qué? Porque tuve el gusto de estar, tal vez no desde el momento 0, pero sí desde el minuto 1. Es verdad que me perdí posiblemente el paso más grande, que fue el de comunicar la situación a las personas necesarias (como padres) y tal vez la adaptación de la personalidad verdadera de él a su círculo de relaciones y ambiente donde se desarrollaba. Pero, quitando eso, viví la readaptación a un ambiente nuevo, como fue el instituto, el miedo que experimentó cuando me lo contó, la alegría con cada paso hacia adelante, y miles de cosas más. Me gocé en primera persona todo el cambio desde el sí a la hormonación hasta el primer pelo de la barba, operaciones, retoques, cambios corporales, la voz… Fue, eso, maravilloso. Pero, lo mejor de todo eso no fue tan sólo vivirlo, sino participar en el proceso. Creo que también puse mi granito de arena, intenté siempre que se quisiera más de lo que se quería, que entendiera que, para hacer el amor, necesitábamos estar los dos y no que tan sólo uno disfrutara. Intenté que viera las ventajas de su cuerpo, más que los defectos, que siempre pusiera el lado positivo antes que el negativo, como él siempre intentaba que hiciera yo. Intenté que creciera, ya no sólo a mi lado, sino que nunca se dijera que no a lo que se propusiese, porque en el fondo es una persona más, con los mismos derechos que tenemos todos. No voy a mentir, y también se pasa canutas en bastantes momentos, creo que el mayor momento de ansiedad de mi vida fue verlo entrar en quirófano y sentarme con su madre a esperar… Y no irme hasta verlo abrir los ojos. Otro de los momentos duros que conozco fue el de explicárselo a mi madre, recuerdo que se volvió tan loca que hasta me prohibió verlo. Tres meses a escondidas estuvimos, pero lo logramos, logramos tanto que hoy por hoy es uno de los preferidos de mi madre, a pesar de haber tenido más relaciones.

Otra cosa que tengo que destacar es lo que concierne a la sexualidad. Siempre me he considerado hetero, y, ahora más que nunca, sé que lo soy. Creo que es algo por lo que pasamos todas las personas que comenzamos una relación con una persona transexual, nos cuestionamos la sexualidad. Es verdad que en su momento me la cuestioné a más no poder, pero siempre digo… Me enamoré de un chico, qué tanto tengo que preguntarme entonces. Dentro de la sexualidad, el sexo. Es verdad que al principio es algo complicado porque es algo a lo que no se está acostumbrado uno, pero con paciencia es algo que llega y que además ayuda mucho a la otra persona con respecto a su integración. Hay que aprender a eliminar tabús y disfrutar de las emociones y el placer.

El día a día, la convivencia, no tengo nada que destacar. Es una relación de pareja. Es cierto que al principio fue difícil por los comentarios de la gente, ya que él decidió que fuera una condición que sólo supiera yo. Entonces, el morbo de la gente y la curiosidad, llevaban a muchos cotilleos incluso alguna vez que otra me chillaban cosas como ‘lesbiana’ o similar la gente del instituto. Creo que la influencia de estas cosas también tiene que ver con la edad. A mí me pasó muy joven, y es normal que entre los del Instituto pues pasaran estas cosas. Luego, cuando la gente se acostumbró a vernos como parejas se esfumaron los insultos y similares.

Ha sido un bonito camino, y, sin duda alguna, volvería a repetirlo, no tengo fronteras con respecto a las personas y me ha enseñado, como ya he dicho, bastantes cosas, tanto para mí, como para dar ejemplo a los demás. Me ha hecho crecer. Me ha encantado. Y me ha hecho formar mi futuro hasta hoy.

Si quieres hacernos llegar tu experiencia personal como chico transexual en esta intervención (o en cualquier otra cosa), no dudes en enviarnos un email a contacto@transboys.es contándonos tu proceso. ¡Nosotros te leemos!

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