Experiencias Personales Real Life

“Mi vida tiene que ser así compañero, como un ascenso meteórico” J. G

Historias que emocionan, hoy les compartimos la transición de uno de nuestros compañeros. Esperamos como siempre que la disfruten tanto como disfrutamos nosotros compartiéndolas con ustedes.

Diciembre, 2014.

Salí de casa sobre las 6 y media de la mañana dispuesto a coger la guagua para ir a clase. Desde el primer momento en el que puse el pie en el suelo al despertar sabía que algo no iba bien, llevaba varios días angustiado, apenas podía dormir, no quería comer ni salir. “Mi vida” por aquel entonces considero que no podría definirse ni siquiera como tal. Tenía una frustración interna que sabía que tarde o temprano acabaría conmigo. Y así fue.

Durante el trayecto en guagua (que duraba aproximadamente 2 h hasta llegar a la universidad) acostumbraba a escuchar música y con ella a intentar imaginar la vida que siempre había querido tener. Aquel mañana todo era diferente, ya la música no era lo suficientemente fuerte como para evadirme de la realidad de la que tanto quería escapar. Sentía que las miradas de la gente se clavaban en mí, los ruidos eran mucho más estridentes y las luces encandilaban mis ojos. Todo ello posiblemente fruto del malestar que llevaba padeciendo esos días.

Al llegar a clase me senté en el lugar en el que acostumbraba a sentarme frecuentemente, recuerdo que algunos compañeros de mi grado vacilaban y comentaban la juerga que se habían pegado la noche anterior y mientras yo… bueno, yo supongo que asentía con la mirada cada experiencia que contaban. Realmente me daba todo igual, solo quería que las horas en clase pasasen rápido para llegar a casa y encerrarme de nuevo en mi mundo.

Después de varias horas en la universidad comencé a notar un malestar que no podía controlar: ANSIEDAD, una sensación más de frustración psíquica que física, no podía distraerme con nada ni con nadie. Evidentemente yo sabía cuál era la causa de todo aquello pero nunca me planteé en ponerle solución hasta aquel día.

Sin pensarlo dos veces cogí mi Samsung Galaxy s4 y le envié un whatsapp a mi madre diciéndole que mirase debajo de mi cama y leyese la nota que allí había. En ella resumía lo que me pasaba: “mamá soy un chico transexual”.

Ese instante que pasó entre este gran impulso y el sentimiento de arrepentimiento por miedo que experimenté directamente después, fue el que cambió mi vida compañeros. Por ello es por lo que considero que mi transición comenzó a partir de ese día, el día en el que decidí ser valiente.

Hasta hoy nunca me había atrevido a rememorar ese instante ya que de alguna manera en mi subconsciente recuerdo que fue duro, sobre todo en el entorno familiar. No porque mi familia no me apoyase, sino porque yo no me sentía totalmente abierto para hacerles ver que siempre había sido un chico, y explicar con ello que todo cambiaría a partir de entonces.

Todo comenzó ya desde una edad muy temprana, sobre los 4 o 5 años empecé a darme cuenta que no encajaba con mi identidad de ese entonces. Sin embargo, no fue hasta los 12 años cuando descubrí el término “transexual” y fue ahí donde me di cuenta de lo que realmente me pasaba. Esperé 6 años para contarlo, desde que me di cuenta de lo que me sucedía a los 12 años hasta los 18. A partir de esta edad comencé con el tratamiento hormonal.

Mi infancia con independencia de todo esto la considero feliz, aunque siempre me he sentido al margen de la sociedad por esa frustración que llevaba dentro. La identidad de una persona es el núcleo, la base para poder desarrollarse siendo quien realmente quieres ser y esto es algo que yo he conseguido hace relativamente poco.

Antes de continuar con el transcurso de mi transición, me gustaría dedicar unas palabras en este pequeño espacio a dos personas que siempre consideré y consideraré importantes en mi vida, aunque por diversos motivos ya no participen en ella a día de hoy: el hermano mayor que nunca tuve y la chica de la que me enamoré sin darme cuenta, pero a la que nunca me atreví a decírselo. Estas personas fueron las que me acompañaron en el inicio de mi camino hacia la felicidad y tan solo por ello les estaré eternamente agradecido. Cada momento a vuestro lado fue realmente increíble, los días menos buenos se calmaban con tardes de risas y grandes momentos. Ojalá algún día podamos volver a revivir esas experiencias los tres juntos, como en los viejos tiempos.

Como dije, a partir de ese día en el que decidí contarlo a mi madre mi vida cambio radicalmente. Como cualquier comienzo el principio fue duro, por ello creo que es necesario rodearse de un buen círculo social, dejando de lado a personas tóxicas que puedan hacerte perder el tiempo y entorpecer tu camino. Yo en lo referente a esto me siento afortunado, sobre todo con respecto al apoyo que he recibido por parte de mi familia: mi madre y mis hermanos básicamente, siempre han estado ahí y es lo que verdaderamente me importa.

Al principio fue un poco complicado ya que no conocían nada al respecto del tema de la transexualidad pero poco a poco se ha ido normalizando la situación. Considero que las
personas que no aceptan una situación de este tipo; su fobia, deriva de una falta de conocimiento e información. Yo he podido comprobar cómo esto ha sido así con mi familia; han pasado de no saber nada acerca de la transexualidad, a tomar la iniciativa por informarse y querer formar parte de ello.

En lo referente a amigos y parejas me he llevado muchas decepciones; es más, este año ha sido uno de esos años en los que te das cuenta a la clase de personas que tienes como amigos, aquellos que están para todo tipo de situaciones, y luego los que solo quieren aprovecharse de ti. En tema relaciones más de lo mismo; las personas hoy en día no valoran los pequeños detalles; me gusta el amor a la antigua y me temo que de eso hoy en día ya no hay. Sin embargo, no es un tema que me preocupe. Ahora sé que lo verdaderamente importante es luchar cada día por estar bien conmigo mismo, lograr estar orgulloso de cada paso que dé por pequeño que sea. Eso no podrá arrebatármelo nadie.

Por otro lado, quiero resaltar otra parte bastante importante que ha sido indispensable a lo largo de mi progreso y es la gran suerte que he tenido de conocer a todos mis compañeros de transición; personas con las que a pesar de no tener un contacto íntimo cada día sé que siempre estarán ahí para cualquier cosa que necesite, y por supuesto ellos también me tendrán a mí. Como solemos decir, somos UNA GRAN FAMILIA.

Es fundamental conocer a personas que estén en tu misma situación, te hacen sentir seguro y con ganas de avanzar día a día. Compartir vivencias y verte reflejado en otras experiencias es una la clave.


A día de hoy,  llevo dos años en transición desde ese primer pinchazo de testosterona que atravesó mi glúteo y me dejo en una fatiga…nah, realmente soy un quejica hahaha. Los cambios físicos son más que notables; también he conseguido recientemente modificar mi DNI, es algo por lo que llevaba esperando muchísimo tiempo y sé que a partir de ahora no habrán obstáculos que me impidan logran nada que me proponga.

Este mes, haré el primer año post-op de mastectomía bilateral, ha sido un avance bastante importante que me ha ayudado a derribar algunas barreras, sobre todo mentales; muchos saben a lo que me refiero. Estoy bastante contento con el resultado. Todo ha salido fenomenal.

He de decir que soy bastante exigente conmigo mismo, me gusta ver que “progreso adecuadamente” tanto a nivel físico como psicológico. Creo que el ser humano está en
continuo progreso y que ese progreso viene dado por las circunstancias en las que se ve inmerso a lo largo de su vida; algunas de esas circunstancias son buscadas y otras no, como es el caso. Cada persona debería de considerarse a sí misma su único “Dios” capaz de luchar por la felicidad de su propia vida.

Por eso siempre digo que si tuviera la oportunidad de elegir volver a nacer, elegiría volver a nacer transexual, una y mil veces más. Es una experiencia que irremediablemente te obliga a madurar, a estar en continua lucha, a valorar cosas que el resto de personas asumen como aspectos básicos en su día a día. La clave está en la paciencia, en ser constante y no caer. Si estás seguro de lo que eres con eso vale, no es necesario demostrárselo a nadie.

¿Mi objetivo?, poder contribuir con mi pequeño grano de arena a ayudar a todas las personas que lo necesiten en este ámbito. Espero dentro de un tiempo acabar la carrera y así poder participar de manera más activa en nuestra asociación como sociólogo. Y en definitiva, estoy dispuesto ser FELIZ con todas las causas y consecuencias que me traiga la vida.

Si quieres hacernos llegar tu experiencia personal como chico transexual, como familiar o como pareja de un chico trans, no dudes en enviarnos un email a contacto@transboys.es contándonos tu punto de vista. ¡Nosotros te leemos!

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